
Te cuento porque este libro es importante.
Verás. No conocí a ningún abuelo. Y con mi padre coincidí solo 19 años. Vaya, que no tuve ningún referente que me ayudara a podar.
Así que en mi primera vez podando solo en Diciembre de 2016 hice TODO MAL. Un desastre vergonzoso.
Descubrir este libro significó encontrar las respuestas que nunca tuve, ni tendré en casa.
Papá siempre decía que no me podía enseñar a podar. Que su padre falleció cuando él tenía 19 años y que tuvo que aprender mirando y preguntando. Al poco de cumplir mis 19, la historia se repitió. Papá no me enseñó a podar pero me dejó una lección aún más valiosa: el respeto por la labor más importante para un viticultor.
AVISO. Si tienes la viña sin una sola hierba puede que esto no sea para ti.